Mirás a tu Shih Tzu durmiendo en el sillón y parece un muñeco de peluche que jamás rompería un plato ni traería problemas. Sin embargo, en la clínica veterinaria vemos a diario dueños agotados por problemas de conducta evitables, nudos imposibles que terminan en rapadas totales o visitas de urgencia por lesiones oculares graves. Si querés convivir con un perro sano, equilibrado y con un pelaje impecable, tenés que conocer a fondo qué necesita esta raza y qué errores no podés darte el lujo de cometer.

🦁 Error 1: Tratarlo como un peluche sin carácter (El temperamento real)

El primer gran error con el Shih Tzu es subestimar su personalidad. Su nombre significa “perro león”, y aunque pesa entre 4,5 y 8 kilos, en su cabeza guarda la dignidad de un emperador chino. No es un perro faldero sumiso; es una raza histórica de compañía con un temperamento independiente, tozudo, curioso y sumamente inteligente.

Cuando los dueños asumen que no necesita límites porque “es chiquito”, aparece el famoso síndrome del perro pequeño. Le festejás que gruña cuando le sacás un juguete, dejás que reclame el sillón como propio y nunca le enseñás a tolerar la frustración.

Las consecuencias de este error son serias:

En la consulta atendemos seguido a “Milo”, un Shih Tzu de dos años cuyos dueños no podían cortarle las uñas ni ponerle la correa sin que tire a morder. No nació agresivo; aprendió que el gruñido era su única forma de gestionar el miedo y el control porque nunca hubo pautas claras en casa. El Shih Tzu necesita cariño y juego, pero también reglas consistentes desde el primer día.

🧼 Error 2: El desastre del manto: bañar con nudos y cepillar solo por arriba

El pelo del Shih Tzu es fascinante: es doble capa (manto interno denso y pelo externo largo), tiene un crecimiento continuo similar al cabello humano y casi no pierde pelo. Esta última ventaja hace que muchos piensen que es una raza de “bajo mantenimiento”, pero la realidad es exactamente la contraria.

El error más destructivo ocurre los fines de semana: el perro se ensucia, el dueño ve algunos nudos chicos y decide meterlo derecho a la bañera con agua tibia y shampoo.

El agua actúa como una prensa para el pelo apelmazado:

Otro fallo común es usar un cepillo superficial. Le pasás la cardina por encima, el lomo parece liso, pero las axilas, la panza, detrás de las orejas y la zona del ano están llenas de nudos apelmazados.

Zona corporalFrecuencia de cepilladoHerramienta adecuada
Manto general (lomo y laterales)Diario o cada 2 díasCardina sin bolitas en la punta y peine metálico
Zonas de roce (axilas, ingle, cuello)DiarioPeine metálico de púas mixtas (abiertas y cerradas)
Bigotes y barbaDespués de cada comidaPeine fino antipulgas para retirar restos de comida
Alrededor de los ojosDiarioGasa estéril seca o con solución fisiológica

Para mantener su pelaje sano sin sufrir, cepillá siempre por capas, abriendo el pelo con una mano y pasando el peine desde la raíz hasta la punta. Si encontrás un nudo, abrilo primero con los dedos y un spray desenredante antes de tironear.

👁️ Error 3: Descuidar ojos y respiración (La factura del perro braquiocefálico)

El Shih Tzu es braquiocefálico: tiene el cráneo ancho y el hocico chato. Sus órbitas oculares son poco profundas, lo que provoca que sus ojos sean prominentes (“saltones”) y queden mucho más expuestos a traumatismos externos, polvo y resequedad.

Uno de los errores más peligrosos es usar collar de cuello tradicional para pasear. Cada tirón genera una presión brutal en la tráquea (que suele ser estrecha o colapsable en esta raza) y aumenta la presión intraocular. En casos extremos de tirones bruscos o peleas con otros perros, un Shih Tzu puede sufrir un prolapso del globo ocular (el ojo se sale literalmente de su órbita).

Para proteger su anatomía, seguí estas pautas clínicas:

🦷 Error 4: Ceder a los caprichos de comida y olvidar la boca

El Shih Tzu tiene fama de “mañoso” para comer. Muchas familias se desesperan porque el cachorro deja el alimento balanceado medio día, y cometen el error garrafal de empezar a mezclarle pechuga de pollo, queso untable, carne picada o sobras de la mesa. El perro, que es extremadamente vivo, aprende en 48 horas que si rechaza su plato, la recompensa es un banquete casero.

Esta costumbre acarrea dos consecuencias directas: desbalances nutricionales severos y un deterioro dental acelerado. Al tener una mandíbula pequeña y apiñada, los dientes del Shih Tzu acumulan placa bacteriana con muchísima facilidad. Si solo come comida blanda y húmeda, el sarro coloniza las encías antes de los dos años.

En la veterinaria vemos pacientes de cuatro años con halitosis fétida, gingivitis dolorosa y pérdida prematura de incisivos inferiores. Las bacterias del sarro dental no se quedan en la boca: viajan por el torrente sanguíneo y pueden generar infecciones en las válvulas cardíacas (endocardiosis) y en los riñones.

¿Cómo evitarlo?

🚽 Error 5: Fracasar en el adiestramiento higiénico por falta de rutina

“Mi Shih Tzu tiene un año y todavía se hace pis adentro” es una de las quejas más frecuentes. Las razas toy y miniatura tienen vejigas chicas y un metabolismo rápido, lo que significa que procesan líquidos mucho más rápido que un ovejero o un labrador. Si a eso le sumás que muchas veces se los sobreprotege y no se bajan a la calle con regularidad, el adiestramiento higiénico se vuelve un caos.

El error principal radica en el uso eterno y desordenado de los pañales de piso (sabaleas o empapadores). El perro confunde la textura del pañal con alfombras, mantas o el cubrecama, y orina indistintamente sobre cualquier superficie textil mullida.

Para solucionar este punto y consolidar buenos hábitos higiénicos:

  1. Sacalo inmediatamente después de eventos clave: Al despertar a la mañana, 15 minutos después de comer y justo después de una sesión intensa de juego.
  2. Asociá una palabra al acto: Cuando veas que empieza a agacharse, decí “pipí” o “vamos” y premiá con una caricia o un snack específico en el segundo exacto en que termina de orinar en el lugar correcto.
  3. **Jamás le refriegues